domingo, 11 de abril de 2010

Elogio de la locura


Durante más de cincuenta años, los hospitales de salud mental norteamericanos fueron el orgullo de la nación. Hacia 1948, alojaban a medio millón de pacientes. Pero desde entonces, el uso de drogas psicotrópicas y la mala fama de las internaciones --la idea de que el manicomio era un lugar de horror, castigo y pesadilla-- fue dejando vacíos a estos magníficos edificios. Y así, abandonados --muchos de ellos ya demolidos, conservados solo en la imagen-- los fotografía Christopher Payne: paredes que guardan historias de dolor y abuso, pero también de refugio y curación.

domingo, 28 de marzo de 2010

El obsceno pájaro de la noche


En una cultura que evita demostrar sentimientos, él hizo una elaboración detallada y larga del duelo. Empezó su trabajo más importante en 1976, y le llevó diez años, los mismos que le costó recuperarse de su divorcio. El dolor y la soledad quedaron representados por cuervos que fotografió con auténtica obsesión. Luego de publicar el libro The Solitude of Ravens, estuvo sin trabajar un tiempo. En 1991 se cayó, intoxicado, de una escalera de su casa. Entró en coma. Y sigue en coma hoy, casi veinte años después. Los heraldos negros de Masahisa Fukase.

viernes, 12 de febrero de 2010

People That Once Were Alive


En el siglo XIX, Charles Van Schaick tomó una serie de fotografías en el pueblo de Black River Falls, Wisconsin. Lo que las imágenes mostraban era lo duro de la vida rural en la crisis económica de 1890, además de las presiones que las enfermedades --físicas y mentales--, el crimen y la creciente urbanización estaban ejerciendo sobre la gente de la comunidad y de todo el Medioeste de los Estados Unidos, pero también la intimidad, la vida cotidiana, pequeñas bellezas. En 1973, Michael Lesy las recopiló para un libro llamado Wisconsin Death Trip y le agregó noticias de diarios, que completaron el retrato sombrío de un pueblo donde las mujeres se suicidaban por la tristeza de perder a sus hijos y los hombres por perder sus trabajos. Niños muertos, encantadoras de serpientes, extrañas mujeres con casquetes blancos, mujeres aterradoras, todo adquiere sentido en el libro, que no tiene miedo de invocar al pasado.

lunes, 8 de febrero de 2010

Sin vida


Como niña que creció en el sur de Estados Unidos preserva esa mezcla de magia y podredumbre de su tierra natal, un espacio mitológico que es gótico, que es blues, que parece detenido en el tiempo --aunque no lo esté, pero sus artistas parecen capaces de encontrar ese instante detenido, que siempre huele igual. Y las muñecas, con su imitación de la vida, juguetes de la infancia que tan fácilmente se convierten en objetos de horror son casi ideales para expresar lo siniestro y lo perverso del tiempo quieto. Las fotografías de Lindsay Brice.

viernes, 1 de enero de 2010

Pensando en ti



Una vez, hablando de una pintura sobre sus abuelos, dijo: "Quería que todas mis lágrimas fueran a parar a un balde, así no se desperdiciaban. Pensé en recoger mi dolor y hacer algo con él. " Y eso hizo no solo en esa pintura, sino en muchas más. Arte autorreferencial donde aparece la familia, el odio por su padre, su condición sexual, una madre amada y distante. Las influencias de su neoexpresionismo años '80 van desde compatriotas como Frida Kahlo hasta los retablos religiosos pasando por el simbolismo y algo del surrealismo más famoso. Influencias predecibles, se dirá, pero él lograba aplicarlas a un mundo tan dolorosamente propio que no se parece al de nadie más. Murió a los 46 años en 2006, de un aneurisma cerebral, cuando volvía a su casa en Monterrey, México. Amar y sufrir según Julio Galán.

sábado, 19 de diciembre de 2009

A Dream Of A Thousand Cats


Vivió toda la vida con su madre y sus hermanas, menos la más joven, que fue internada muy joven, después de que la declararan insana. No fue a la escuela, porque estudiaba en casa; de chico se la pasaba vagabundeando por Londres. Una sola vez dejó la casa familiar para irse a vivir con su esposa, Emily, la institutriz de sus hermanas. El matrimonio duró tres años porque ella murió de cáncer: pero en ese tiempo, ocurrió el descubrimiento. A la enferma sólo la calmaban los gatos, y su esposo empezó a dibujarlos para ella. Después, hizo una carrera con esos felinos antropomórficos. Publicó los primeros en 1886, y los siguió dibujando durante treinta años. Eran muy populares en la Inglaterra victoriana, decoraban desde libros hasta tarjetas, y eran su obsesión. En 1907 volvió de Estados Unidos, y su estado mental --ya complicado antes-- se deterioró. Aparentemente, sufría de ezquizofrenia. Algunos estudiosos creen que el transtorno mental que padecía era consecuencia de una toxoplasmosis --transmitida por gatos-- que habría contraído. Sus hermanas no pudieron lidiar con sus cambios de humor y lo internaron en una modesta institución, pero por la intervención del Primer Ministro fue trasladado a otra mucho más agradable, con parque y una colonia de gatos. Siguió viviendo ahí hasta el fin de su vida, dibujando a sus felinos: sólo que cada vez eran más abstractos, más raros, más inquietantes. Los gatos del ilustrador británico Louis Wain.

domingo, 22 de noviembre de 2009

The Ghost Of You Stays


Ella solía ser la modelo de sus propias fotos, aunque a veces utilizaba a amigas. No quería que se consideraran autoretratos esas mujeres fantasmales, que le negaban su rostro a la cámara, se fundían con el ambiente, morían en la playa o desaparecían lentamente. Las hizo entre 1975 y 1981. Ese último año, después de una larga depresión, un fracaso amoroso y el poco entusiasmo que provocaron sus imágenes, decidió suicidarse arrojándose desde la ventana de su departamento neoyorquino. Tenía 22 años. La herencia de Francesca Woodman. Más aquí.