miércoles, 31 de diciembre de 2008

Bells From The Deep


Poco información hay sobre él, sólo que trabaja y vive en Georgia, ex Unión Soviética. Y que tiene una obsesión con la religión y el sexo. También con la muerte y las piernas. Hay una serie sobre su hermana. Y otra donde confiesa haberse enamorado de un chico muerto. Sabai, gran promesa del este.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Venecia Shocking


Lo ritual y lo profano, el cuerpo como altar, donde se adora y donde se sacrifica. Y algo lujurioso, aterciopelado y mórbido, como la Venecia desde donde pinta, donde tiene su taller, y que le enseñó la pasión por el detalle, la languidez, el fetiche. Las pinturas de Saturno Butto.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Amar y morir


Sus pinturas son enormes así como los secretos que retrata. ¿Un padre amoroso o un marionetista o un secuestrador? ¿Qué locura llevó a que esta imagen se llame 'una muñeca para papá'? Muchas veces recurre al tríptico, y estas obras se pueden leer como una novela corta, que casi siempre termina mal. Como la historia de una pasión violenta que se confunde con el amor. Como ciertas ambigüedades que llevan la imaginación demasiado lejos. Sexo, poder y violencia en Alexander Timofeev, que nació en San Petersburgo y vive en Berlín. Mas aquí.

domingo, 23 de noviembre de 2008

La comedia humana


Es fotógrafo sólo desde 2003. Antes, se dedicó a la física cuántica. Y en fotografía, su especialidad son los retratos, y su obsesión los rostros humanos. Que ante su lente parecen desconocidos, como si una cara, cualquiera de esas caras que vemos a diario, fuera el paisaje de un planeta desconocido; un planeta algo triste, solitario y terrible. Aclara, además, que sus retratos no revelan verdades sobre el sujeto retratado. Apenas son. Se hizo famoso cuando fotografió a Martha, una chica que había sido rechazada por una agencia de modelos. Martha ahora está en tratamiento. Las personas bajo la lente del polaco Andrzej Dragan.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Hombres como bestias


En su Polonia natal, comenzó como un pintor de paisajes, que integraba colectivos contra la guerra y el fascismo. Pero de a poco se fue preocupando cada vez más por la forma humana y, en consecuencia, por la cercanía del hombre con la bestia. Humanos que parecen insectos, anatomías detalladas, deformaciones del cuerpo: criaturas apenas reconocibles como hombres y mujeres, que él llamó "derivaciones". También pintó criaturas malignas, seres intermedios, demonios. Vivió durante muchos años en Francia, pero volvió a Cracovia para morir en 1999. La pintura de Jan Lebenstein.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Había una vez


El discurso dominante, dice, el de los medios, el que repetimos como si fuera cierto, habla de un mundo donde los adultos se preocupan y desviven por los niños, un mundo donde sólo se quiere protegerlos. El terreno que a Kendric Marr le interesa es el que demuestra la brutal disparidad entre esta ficción y la realidad. Y donde explora las emociones y la memoria de la infancia.

sábado, 18 de octubre de 2008

La edad de la inocencia


Se convirtió en una celebridad en 1992, cuando mostró su trabajo Familia inmediata. Y parte de su fama se debió al escándalo, porque hubo quien consideró que el cuerpo desnudo de esos niños era una incitación sexual, por esa mezcla entre silvestre, peligrosa y sensual que presentan. No lo es, pero los cuerpos de los tres hijos de Sally Mann enfrentaron a la sociedad norteamericana con sus miedos y obsesiones más profundas. La confrontación, la obligación de pensar está allí. Escribía por aquellos años el New York Times: ¿Es ético que una madre ponga a sus hijos en riesgo al mostrarlos así a un mundo donde existe la pedofilia? ¿Pueden los niños dar su consentimiento con libertad para retratos controversiales sobre todo si el artista es la madre? Ella responde que sus hijos le dieron estas fotografías, que participaron, que entienden, que están orgullosos de estar en los retratos (ya son mayores y no objetan las imágenes). Pero sí, las fotos molestan y molestan. Sally Mann, provocadora, ahora se dedica a fotografiar el Sur de Estados Unidos, donde vive. Y sigue a rajatabla aquello que decía Robert Doisneau: si sacás fotos, no hables, no escribas, no te analices y no respondas preguntas. Aunque admite que no esperaba semejante reacción: para ella son solamente fotos de su familia. Y que la mirada horrorizada habla del que mira.