miércoles, 7 de mayo de 2008

El gran circo


Es un artista parisino que está obsesionado con los enanos de la época victoriana (barbudos), los íconos rusos, las cosas muertas de todo tipo, los freaks, los carnivals y el teatro. También le gustan los pintores flamencos del siglo XV. Su carrera empezó como Jean Labourdette en las calles de París, donde fue un pionero del graffiti. Ahora es ilustrador, autor de cómics, cineasta y pintor. El multidisciplinario Turf One.

domingo, 4 de mayo de 2008

Bellas bestias


Adora el cuerpo femenino, y recrear obras clásicas con toques surrealistas, algo perversos. También adora el retrato victoriano y a los animales, mascotas y salvajes, cerca de los cuerpos, a veces metamorfoseados, erotismo y bestialismo. Las mujeres de Colette Calascione.

viernes, 2 de mayo de 2008

Arte decorativo


Frederik Ruysch fue anatomista y botánico, y vivió casi cien años, entre 1638 y 1731. Fue uno de los primeros en preservar tejido humano con técnicas propias, pero además le gustaba armar belleza con los restos: así en su gabinete de curiosidades artesanal tenía muchos dioramas: usaba esqueletos de fetos, les agregaba paisajes con piedras renales, arterias endurecidas como troncos de árboles, los vasos más delicados de los pulmones como pasto. Algunos de los esqueletos fetales usaban una suerte de pañuelos hecho de delicadas meninges. También decoraba especímenes en frascos que flotaban en el líquido que los preservaba. Nada de esto se conserva hoy día, sólo quedan las ilustraciones.

domingo, 30 de marzo de 2008

El genio sencillo


Trabaja y vive en Glasgow, Inglaterra. Sus viñetas aparentemente autoreferenciales tienen algo de (falsa) ingenuidad buscada y mucho de inquietante. Se podría decir que trabaja un minimalismo fantástico. Y que sus temas favoritos son él mismo, el odio, el tedio y la violencia. Pero resulta imposible encasillarlo: también es escritor, escultor, fotógrafo pintor; como animador, hizo un video hermoso para Bonnie Prince Billy. No hay nadie como él: David Shrigley.

jueves, 27 de marzo de 2008

Imitación de la vida


Dice que creció en una familia política de Florida, que debutó como cantante a los 9 años con Pavarotti, y poco después formó parte de una banda musical de púberes estilo Menudo que fracasó antes de empezar. A los 21 años, partió a Europa a ser modelo. A los 30, se dedicó de lleno y casi exclusivamente a pintar, aunque lo había hecho durante toda su vida. Obsesión por la juventud, cuestionamiento de la belleza y el confort, la negación de la madurez, el cuerpo como grotesco, la obscenidad, los estereotipos del mundo gay, el dolor, el aburrimiento doméstico. Todo eso en los pasteles rococó cruzados con pop de las pinturas de Barnaby Whitfield. Blog archivo aquí.

jueves, 20 de marzo de 2008

Niños en el tiempo


"Mi trabajo se focaliza en el constante deseo social de asignar "cuteness". Esto con frecuencia sirve para convertir a algo en inocente y atractivo, por lo tanto, no amenazante. Quizá esto nos permite reconfortarnos. Mis preguntas están basadas en el disconformismo del "¿y si?". ¿Y si estas criaturas tuvieran otras ideas? ¿Si conocieron algo que no queremos ver? Los personajes evocan una reacción nostálgica que refleja aislamiento, miedo e incertidumbre. Inspirados en los tempranos retratos americanos que representaban chicos como pequeños adultos en una nueva tierra idealizada, en un misterioso y valiente nuevo mundo". Así habla la ilustradora Katie Olivas de su inquientante y hermoso trabajo.

domingo, 16 de marzo de 2008

El bosque sacro de Viterbo


Se llama también el Parque de los Monstruos, y lo mandó construir a Pirro Ligorio --a partir de sus propios diseños-- el duque Vicino Orsini a mediados del siglo XIV, poco después de la muerte de su esposa, Julia Farnese. Hoy está cuidado y preservado, pero sin embargo parece abandonado. Las estatuas manieristas, que no son bellas porque Orsini, un condottiero jorobado, quería impresionar --no deleitar-- aparecen entre los árboles como fantasmas brutos: una esfinge, un orco, el dios del mar. El significado, orden y relato de las estatuas es un misterio. Manuel Mujica Láinez quiso develarlo en su novela Bomarzo. Más imágenes acá, y para visitar, por aquí.